"No sólo demostré que la estupidez es una cualidad generalizada entre los seres humanos, sino también que yo poseía una buena porción de ella."
Edward Teller terminó con esta frase su testimonio en el interrogatorio que contra Robert Oppenheimer montó la Comisión de la Energía Atómica para desacreditarle como científico en 1954. Dijeron que constituía un riesgo para la seguridad. Fue un asunto sucio, y Teller acabó por reconocer su idiotez al haberse prestado a declarar contra Oppenheimer.
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