martes, 27 de julio de 2010

La ciencia y el arte

"La ciencia, en su práctica cotidiana, está mucho más cerca del arte que de la filosofía. Cuando analizo la demostración que hizo Gödel para su teorema de la indecibilidad, no veo un argumento filosófico. Esta demostración es una construcción arquitectónica que se eleva vertiginosamente, una estructura única y maravillosa como la catedral de Chartres. Gödel tomó los axiomas matemáticos formalizados de Hilbert como piezas con las que montar su edificio y construyó con ellos una elevada estructura de ideas en la que pudo finalmente insertar su proposición aritmética indecidible como clave del arco. La demostración del teorema es una grandiosa obra de arte. [...] Arruinó el sueño de Hilbert de reducir la totalidad de las matemáticas a unas pocas ecuaciones y lo sustituyó por un sueño aún mayor: las matemáticas como un dominio de ideas que crece sin fin. Gödel demostró que en matemáticas el todo es siempre mayor que la suma de las partes"

[Extraído del ensayo "Cuando el científico es un rebelde", de Freeman Dyson, del libro "El científico rebelde", DeBolsillo y Debate ]