
El 10 de Diciembre el Rey de Suecia hará entrega de los premios Nobel.
El de Medicina ha recaído en dos estadounidenses (Capecchi y Smithies) y un británico (Evans). La historia del primero de ellos parece sacada de un culebrón...
Mario Capecchi nació en 1937 en Verona (Italia) cuando la Segunda Guerra Mundial ya se estaba gestando. Su padre, Luciano Capecchi, era aviador y fue enviado a combatir en el frente contra los norteamericanos, desapareciendo en África. Nunca se volvieron a tener noticias suyas. La madre era Lucy Ramberg, poetisa y bohemia, se unió a los antifascistas y fue prisionera de la
Gestapo, antes de que Cappechi cumpliera cinco años. La enviaron al campo de concentración de
Dachau, en el sur de Alemania.
Afortunadamente, el padre había dejado dinero a una familia campesina para que cuidaran del pequeño en caso que pasara alguna calamidad. El chiquillo estuvo bien cuidado... hasta que el dinero se acabó. Aplicando la
ley darwiniana, el crío fue literalmente abandonado a su suerte. Vagando por la carretera entre Bolzano y Verona, se enroló con una banda de niños en situaciones similares a la suya. Vivían de lo que robaban.
Más tarde caería muy enfermo por tifus, pero alguien le recogió y sus siguientes recuerdos son del hospital de Reggio Emilia (1945). A partir de ahí las cosas comenzaron a cambiar... Su madre fue felizmente liberada de Dachau por los aliados. Comenzó a buscarle y -
aunque no había móviles, el impulso por recuperar a su hijo
era mucho más poderoso- al final lo encontró en el sanatorio.

Una vez reunidos y recuperado el pequeño, la madre decidió emigrar a Nueva York, pues un tío suyo vivía allí. Al día siguiente de llegar a Ellis Island (NY) el chico ya estaba en una clase en Princeton, aunque no entendía una palabra de inglés. En aquellos días tuvo la oportunidad de ver a
Einstein paseando por el lugar.
Luego vendrían el instituto, la licenciatura (en Química y Física), la biología molecular, Harvard y su encuentro con
Jim Watson, codescubridor de la
'doble hélice' de ADN. Y más tarde, su investigación sobre una técnica de neutralización de genes que permite la manipulación de células madre, esencial para futuras investigaciones de enfermedades. Y la feliz consecuencia de esta nueva técnica, el Nobel.
Actualización: Aún hay más, según informa
BBC Mundo. Tras la desaparición de su padre, Lucy tuvo una segunda hija, Marlene, con otra pareja, y que dió en adopción antes de ser capturada y enviada al campo de concentración. Lucy, Marlene y Mario - y sus respectivas historias- quedaron separadas... hasta que se anunció que Mario Capecchi recibiría el premio Nobel y salió a la luz su historia
estilo Oliver Twist. Con los pocos datos que Marlene tenía de sus padres naturales, la historia "empezó a encajar". Quién sabe, quizás el 10 de Diciembre ambos estén juntos ante el rey Carlos Gustavo.